Hoy leí perdiéndome por la Red que Kevin Smith y Tarantino, aparte de compartir generación, comparten tambien un pasado como dependientes de videoclub. De soslayo, el anónimo escritor subrayaba que es común en ese tipo de trabajo oir películas de fondo y atender de cara al cliente, con lo cual (inconscientemente) se genera una pasión por la banda sonora, o como mínimo cierto apego.
Es endeble motivo, pero nos acerca algo más a entender el amor por los diálogos-chicle (por su relevancia y por su capacidad para estirarse) del señor Quentin.
Hoy leí perdiéndome por la Red que Kevin Smith y Tarantino, aparte de compartir generación, comparten tambien un pasado como dependientes de videoclub. De soslayo, el anónimo escritor subrayaba que es común en ese tipo de trabajo oir películas de fondo y atender de cara al cliente, con lo cual (inconscientemente) se genera una pasión por la banda sonora, o como mínimo cierto apego.
Es endeble motivo, pero nos acerca algo más a entender el amor por los diálogos-chicle (por su relevancia y por su capacidad para estirarse) del señor Quentin.
Excelente reseña
xxx